Haz CLICK ^.^

Mostrando entradas con la etiqueta Violet y Caleb. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Violet y Caleb. Mostrar todas las entradas

sábado, 8 de mayo de 2010

Violet y Caleb.

El sonido de las campanas la despierta. Es la mañana de su cumpleaños. La casa está totalmente en silencio. Se viste rápidamente y se dirije en silencio hacia la cochera. Todavía adormilado, Caleb está inmóvil y se ve encantador.
-Vengo a disculparme por lo de anoche...
-Todo el mundo necesita ayuda alguna vez.
-Menos tú.
No le responde. En lugar de eso le da algo envuelto en un trozo de tela.
-Feliz cumpleaños, Violet.
-¿Qué es esto?
-Ábrelo luego.. ¿No es hoy el baile de la señorita Austen?
-Si
-¿Que se hace en esos bailes?. Pregunta tímidamente
-Bueno.. es la gran ocasión para sonreír y hablar del tiempo y de lo guapa que está la gente. Hay una cena y refrescos. Y el baile, por supuesto.
-Nunca he estado en un baile. No sé cómo se baila.
-No es difícil de aprender para los chicos. Nosotras tenemos que practicar mucho para no pisaros los pies.
Caleb coloca las manos en posición de agarrar a una acompañante imaginaria.
-¿Así?
Y comienza a dar vueltas y vueltas.
-Un poco más despacio. Así es.
Al principio, dan vueltas despacio y torpemente. Hay tanto espacio entre los dos que cabría otra persona.
-Me parece que sería más fácil si no me apartaras tanto..
-Así es como se hace.
Caleb la atrae hacia él, mucho más cerca de lo normal. Apenas cabe un susurro entre su pecho y el de ella. La mano de Caleb va de su cintura a la parte baja de su espalda. Violet está sofocada. Mientras dan vueltas y vueltas y su mano calienta su esplada, su otra mano sostiene la de ella, y de pronto, su cabeza le da vueltas.
-Violet - le dice de una manera que la obliga a mirar a esos maravillosos ojos castaños. -Hay algo que debo decirte...




Cada vez nos queda menos para abandonar el instituto en el que hemos estado seis años de nuestras vidas. Sé que, aunque tenemos muchas ganas de que llegue el final, a todos nos dará un poquito de pena marcharnos. Y es que no lo queremos creer, pero ya somos pre-universitarios.